Velázquez es el pintor más genial de todo el barroco español, e incluso de europeo. Representa la síntesis absoluta de la forma de ver del natural con la representación de lo intelectual. Su pintura integra las experiencias y formulaciones del racionalismo científico del siglo XVII. En su producción de retratos, los retratos de reyes y cortesanos, cumplen dos funciones, por una parte la exaltación de la monarquía absoluta, y por otra definen la imagen del rey y de los miembros de su familia, de acuerdo con las leyes del decoro, el rey debe mostrar a través de su apariencia exterior los rasgos de su posición social. La belleza física debe ser reflejo de la belleza moral. La idea de la austeridad y el decoro es una norma inquebrantable, aunque Velázquez consigue conjugarlo con la fidelidad a la imagen realista del modelo. Cambia la visión tradicional de los retratos de abajo a arriba y establece nuevas relaciones de luz y sombras. Dentro de estos retratos realiza una serie de retratos ecuestres, donde se observa la influencia de la pintura de Rubens. El caballo se convierte en el soporte idóneo para dar una imagen heroica del monarca, restringiéndose este tipo de representación al monarca y a las figuras más distinguidas dentro de su círculo.
Mario Carreño Morales, pintor. Nació en La Habana, Cuba, el 24 de junio de 1913. Falleció en Santiago de Chile el 20 de diciembre de 1999.
Su extensa trayectoria artística se inició en 1925 al ingresar a la Academia de San Alejandro en La Habana. En 1932 viajó a Europa donde continuó sus estudios de Artes Gráficas en la Escuela San Fernando, en Madrid. El estallido de la guerra civil lo obligó a salir de España y continuar sus estudios en México, atraído por el arte muralista que allí se estaba desarrollando.
Vivió en Francia, Estados Unidos y Cuba, lugares en los que conoció el éxito y la consagración artística como pintor al óleo, muralista, dibujante, grabador y también académico de importantes instituciones. Sin embargo, este período de su vida estuvo fuertemente marcado por los diferentes conflictos bélicos de los que fue testigo en Europa y Latinoamérica.
Cézanne intentó conseguir una síntesis ideal de la representación naturalista, la expresión personal y el orden pictórico. Al igual que Zola con el realismo literario, Cézanne manifestó un interés progresivo en la representación de la vida contemporánea, pintando el mundo tal como se presentaba ante sus ojos, sin preocuparse de idealizaciones temáticas o afectación en el estilo. Luchó por desarrollar una observación auténtica del mundo visible a través del método más exacto de representarlo en pintura que podía encontrar. Con este fin, ordenaba estructuralmente todo lo que veía en formas simples y planos de color. Su afirmación «Quiero hacer del impresionismo algo sólido y perdurable como el arte de los museos»,[14] subraya su deseo de unir la observación de la naturaleza con la permanencia de la composición clásica. Ello queda en evidencia igualmente con su pretensión de «revivir a Poussin del natural» (Vivifier Poussin sur nature).
Claude Monet (14 de noviembre de 1840 en París - 5 de diciembre de 1926 en Giverny) fue un pintorfrancés a quien a partir de la mitad de su carrera artística se le adjudica el estilo impresionista. Sus primeras obras, hasta la mitad de la década de 1860, son de un estilo realista. Monet logró exponer algunas de estas obras en el Salón de París. A partir del final de la década de 1860 comenzó a pintar obras impresionistas. Un ejemplo de este período creativo es la vista del puerto de El Havre titulada Impresión, sol naciente, que le dio nombre al movimiento. Esta desviación del gusto de la época, que era marcado por las academias de arte, empeoró su situación económica. En la década de 1870 tomó parte en exposiciones de arte impresionista en las cuales también participaron Pierre-Auguste Renoir y Edgar Degas. Su carrera fue impulsada por el mercader de arte Paul Durand-Ruel, pero a pesar de esto su situación financiera permaneció siendo difícil hasta mediados de la década de 1890. En esta época, Monet desarrolló el concepto de la "serie" en las que un motivo es pintado con distintos grados de iluminación. Al mismo tiempo comenzó a plantar su famoso jardín en Giverny que luego utilizó como motivo para sus pinturas.
Está considerado como uno de los fundadores del movimiento impresionista. Como decano del impresionismo tuvo un importante papel de conciencia moral y guía artístico. Pintó la vida rural francesa y escenas del barrio de Montmartre. Entre sus discípulos se cuentan Paul Cézanne, Paul Gauguin, Jean Peské y Henri-Martin Lamotte.
En la década de 1960 se estableció como retratista en Madrid, donde tuvo inmediato reconocimiento por su asombrosa capacidad de crear verosimilitud. Su habilidad para representar objetos y formas complejas recuerda a Velázquez.
En 1968 Bravo recibió una invitación de Ferdinand Marcos, entonces presidente de Filipinas, para pintarlos a él y a su esposa, Imelda Marcos, así como a miembros de la alta sociedad filipina. Claudio Bravo no pintaba a partir de fotografías, sino que prefiere tener al molde, modelo o modelos en el lugar, pues decía que había que capturar la esencia del objeto a pintar, y eso sólo se puede realizar teniendo frente al modelo.